viernes, noviembre 03, 2006

AGUA PRIVADA II

En los países ricos los problemas son de otro tipo, ciertamente bastante menos graves que en África.

Allí la gente no tiene acceso a agua corriente y potable, por tanto muere por beber agua de pésima calidad que ha obtenido de modos bien variopintos.

Aquí, en los países ricos el problema es que tenemos tanta agua accesible al girar el grifo y es tan "barata" que la desperdiciamos.

Para evitar este fenómeno también ayudaría intruducir las leyes del mercado en el sector del suministro del agua.

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En España las infraestructuras de suministro llegan a casi cualquier hogar y se han sufragado básicamente con fuertes inversiones públicas, la inversión privada también existe y de hecho la mayoría de empresas que se dedican al suministro y gestión del agua son privadas o mixtas.

Pero los reservas hídricas de donde se suministran no son privadas y el precio del agua que pagan los consumidores no refleja el coste de ese agua porque está subvencionada por el Gobierno (via impuestos, por supuesto).

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Es decir estas empresas se encargan de gestionar la red y las conducciones de agua y cobran según el agua que sale al final, por el grifo del consumidor. Pero el agua no es suya, no lo es antes de entrar en la red, ni durante su "viaje" por la red de tuberías que las lleva a nuestras casas y por regulación gubernamental nos cobran un precio por debajo del coste real de ese agua.

Consecuencias: INFECICIENCIA, DESPILFARRO, ESCASEZ, ETC.

Por ejemplo, si el agua fuera propiedad de la empresa suministradora ya antes de entrar en la red de tuberías ¿alguién cree que se perdería en la misma alrededor del 20% de ese agua en fugas y escapes? si pagara por ese agua y tuviera que recuperar ese coste al venderla al consumidor, por cada litro que se escapara estaría perdiendo dinero y obligándose a ser más cara, por tanto menos competitiva.

Si además lo que pagara la empresa por el agua fuera un precio acorde al coste real de recogerla, potabilizarla, transportarla etc, más incentivos tendría para no perder ni una gota de ese agua que sería mucho más valiosa.

Propiedad privada y precios libres, nuestros viejos amigos.

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El agua embotellada es mucho más cara que el agua del grifo y además los manantiales son propiedad de las empresas embotelladoras, ¿alguien se imagina que se perdiera el 20% de botellas de agua desde la planta embotelladora hasta las tiendas?

Si precio del agua que se nos cobra a los consumidores de los núcleos urbanos fuera un reflejo del coste de la misma, por un lado las empresas distribuidoras tendrían recursos para renovar y modernizar la red como hemos dicho, pero nosotros tendríamos también un fuerte incentivo para no despilfarrar agua.

¿Cuántos dejaríamos el grifo abierto mientras nos afeitamos si por él saliera agua Font-Vella?

¿Cuántos no ajustariamos los litros de la cisterna del water si usara Evián?

¿O no compraríamos lavavajillas con menor consumo si usara Vichy Catalán?

Pero todo eso es el chocolate del loro.

LINK

En ese último link vemos que el 80% del agua que se usa en España se utiliza en la agricultura.

¿Por qué? Porque es agua para regadío y está subvencionada a cargo de los impuestos que pagamos todos y por tanto un 80% del agua que se usa en este país es utilizada por un 4% de la población para producir un 3,5% de nuestro PIB.

Si se paga un precio real o más cercano al real por parte de los agricultores se evita el despilfarro, la ineficiencia y se resuelve de un plumazo el problema de la "sequía", ya que se han de cultivar variedades con mayor valor añadido, se ha de utilizar métodos de riego más eficientes (riego por goteo, etc) y mucha gente tendrá que dedicarse a otra cosa...que no pasa nada.

¿Y que decir de los tan criticados campos de golf en la costa mediterránea acompañados de masivas urbanizaciones?

Nada que decir en contra si son sostenibles. Si son sostenibles que hagan todas las que quieran.

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¿Pero qué es ser sostenible? Coño, pues si se puede pagar.

El que quiera jugar en un cesped digno de Escocia bajo el sol de Almería pues que pague el coste real del agua de riego necesaria. Aquí que cada cual se pague sus vicios.

Si regar esos campos resulta muy caro, no todo el mundo podría permitirse jugar al golf en clubs que cobraran tanto dinero por utilizar sus instalaciones. No pasa nada: se construyen menos campos y los turistas que visitarían nuestro país serían más adinerados. Ambos efectos positivos.

Si regarlos al final no es tan caro, porque gastan tanto como otros regadíos pero dan unos mayores ingresos y además se usa agua residual, entonces no hay problema alguno y deberíamos dejar de hablar del golf con esa envídia de fondo hacia los que practican un deporte que se considera "elitista".

Con el consumo del agua en el hogar igual. Alicante, Almería son zonas secas pero a cambio tienen un solete que da gusto. El que quiera tener una casita y disfrutar de muchos dias de sol tendrá que pagar el coste real de suministrar el agua a zonas con recursos hídricos escasos.

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Así se regula la presión demográfica en estas zonas con recursos limitados ya que sólo podrán vivir tantas personas como servicios básicos puedan sufragarse.
Todo el mundo hará su cálculo: coste de vivir aquí beneficio que me da vivir aquí.

Si uno se busca una casita en un sitio remoto, tranquilo, soleado y disfruta de los pros de ello, también ha de hacer frente a los contras. Lo que no tiene sentido es que los habitantes de las ciudades o de las zonas húmedas sufran los inconvenientes de vivir ahí y al mismo tiempo subvencionen el suministro de agua a la casita de vacaciones de no-residentes o la de aquellos que prefieren vivir allí por la mejor calidad de vida.

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Mientras la idea sea que el agua es un bien público y que todos debemos tener acceso a él y además a un precio bajo ya que es un derecho, no habrá problema en proponer monstruosos trasvases para llevar el agua de la España húmeda a la seca. Seguiremos viendo esa alianza vergonzosa entre regantes, constructores y políticos populistas arrimando el ascua a su sardina, para perpetuar así sus privilegios, la rentabilidad de sus pelotazos urbanísitcos y mantenerse en el poder azuzando los agravios entre Comunidades Autónomas.

Todo ello a costa de la racionalidad y del dinero de todos los contribuyentes de este país.

Sin duda introducir en el mercado del agua algo tan básico como que el PRECIO de un bien fuera función del COSTE de producirlo y de la DEMANDA del mismo, reduciría en gran medida y de manera sencilla todas estas polémicas sobre el agua que he comentado.