viernes, noviembre 03, 2006

AGUA PRIVADA

Un comentario real que me hicieron:

"Para mi, el mercado puede ser una solución óptima para la resolución de muchos problemas colectivos, pero por sí solo no es la respuesta. el mercado se guía por sus propios criterios, que son los de eficiencia económica y rentabilidad. de acuerdo con esos criterios, es imposible que el mercado atienda determinadas necesidades sociales


nunca será rentable llevar agua potable a determinados lugares. por ejemplo. El mercado libre jamás sería capaz de satisfacer, por sí solo, la necesidad de atender la necesidad de agua potable del conjunto de la humanidad, o de un país. donde no llega el sector privado, deberá llegar por tanto el sector público."

Y así piensa mucha gente. Es lo que tienen las declaraciones bonitas e idealistas, que suenan bien, que todos las suscribimos pero que no tienen nada que ver con la realidad.

Que algo sea rentable de suministrar depende de que alguien pueda y quiera pagar por ese algo, no de que obtenerlo sea barato o sencillo.
Así que para empezar, si llevar agua potable a determinados lugares no es rentable la pregunta es ¿cómo es que hay gente viviendo allí?

Antes de que hubiera un Estado paternalista y la gente se arrogara fantasiosos derechos sobre el agua, los núcleos de población se situaban en aquellos sitios donde el acceso al agua potable fuera factible. Siempre ha sido así en la historia de la Humanidad.

O los núcleos de población se situaban cerca de fuentes de agua o se contruían canalizaciones para llevarla a la población.

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Un dia me levanto y decido que me da la gana vivir en medio del desierto, en un páramo deshabitado a centenares de kilómetros de la civilización. Según este razonamiento lo puedo hacer porque el Estado se va a encargar de llevarme agua ya que ese es mi derecho ¿no?
(Damos por hecho que he sobornado al concejal de urbanismo para que me apruebe la casa).

El resto de la población ha de pagarme la carísima instalación de cañerías a través de kilómetros para llevarme agua a mi casita aislada y además entre todos, via impuestos se ha de subvencionar el agua de tal manera que su precio sea mucho menor que su coste real.

De como esta PERVERSIÓN causa enormes problemas en los países ricos nos encargaremos en otro post, pero ahora fijémonos en las consecuencias que tiene esta manera de actuar en los países pobres.

Según la creencia casi religiosa en el todopoderoso Estado:

El mercado libre jamás sería capaz de satisfacer, por sí solo, la necesidad de atender la necesidad de agua potable del conjunto de la humanidad, o de un país. donde no llega el sector privado, deberá llegar por tanto el sector público

Esa es la teoría, la realidad es que en el mundo hay alrededor de 1.100 millones de personas sin acceso a agua corriente y al año mueren millones de personas como consecuencia de enfermedades relacionadas con la poca calidad del agua que consumem.

¿Por qué ocurre esto?¿Por qué los Estados no lo solucionan?

Básicamente porque no tienen dinero para extender las redes y proporcionar agua de calidad a todos los ciudadanos. No en vano la inmensa mayoría de esas personas sin acceso a agua corriente y potable viven en países pobres y además los afectados son los pobres de entre los muchos pobres de esos países.

Dos opciones ante este problema:

Una consiste en esperar a que el Estado tenga recursos y los invierta en extender la red de saneamiento y distribución de agua. Puede que algún dia tenga esos recursos o puede que no, lo que es seguro es que durante ese tiempo millones de personas seguirán muriendo.

O podemos dejar paso a la inversión y la iniciativa privada en el NEGOCIO de la distribución y potabilización de agua.

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De hecho esas personas ya se están suministrando el agua de manera privada:

Acarreándola a diario desde el manantial, río o lago, lo cual les supone una pérdida de tiempo y esfuerzo que podrían emplear en otras actividades más productivas. O en los sitios un poco más avanzados con camiones cisterna que emprendedores privados hacen llegar a las barriadas sin agua potable.

En este último caso el precio de este agua es muy superior al que se paga por el agua del grifo en los barrios con suministro corriente y de una calidad y potabilidad en absoluto garantizada.

Es decir los más pobres están pagando más por un agua de peor calidad que los ciudadanos más favorecidos que tienen la suerte de vivir en barrios con agua corriente.

Y esto no parece que el Estado pueda cambiarlo, por eso hay POBRES que piden la entrada del sector privado en el mercado de suministro de agua mientras que los que ya tienen agua se oponen.

¿NO OS LO CREEIS?

Para los pobres supondrá acceder a agua potable con sólo girar el grifo, como debe ser y por un precio menor al que pagan ahora, ya que es más eficiente y barato llevar el agua por tuberías que en camiones, y además si la empresa que les suministre agua desea captarlos como clientes les ha de "vender" el agua a un precio menor al que están pagando ahora.

Las protestas en contra de la privatización del servicio viene siempre por parte de los sindicatos, progres e intelectuales y por parte como digo de los habitantes de los barrios que ya cuentan con canalizaciones de agua. El temor legítimo de estas personas es de que suba la factura del agua.

Este es un temor justificado sólo si el precio que se ha estado pagando hasta entonces estaba subvencionado por el gobierno, es decir no corresponde al coste real de llevar agua potable a sus casas.

Ya sabemos que precio no es igual a coste y aquí está el quid de la cuestión, en la subvención de ese agua "via cañería" que acostumbra a la gente a un precio artificialmente bajo por ella.

Agua que está subvencionada porque es un bien público pero cuyo precio (que no coste) artificialmente bajo impide la inversión privada. Porque aunque gobierno, incapaz de llevar agua a todos los hogares, se liberara del dogmatismo estatista y diera entrada a la inversión privada, esto no bastaría a menos que fuera acompañado con una liberalización de los precios del agua.

Ninguna empresa invertirá en una red de suministro de agua si ha de vender el agua por un precio inferior al coste. Los controles de precios aunque implantados para hacer asequibles los bienes, crean escasez al no ser rentable producirlos, con lo cual la consecuencia SIEMPRE es el desabastecimiento.

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Si el precio que han de pagar los consumidores de agua es el real, por un lado el impacto no será tan grande puesto que esa diferencia la estaban pagando en cualquier caso sólo que via impuestos (nada es gratis en este mundo) y con esos beneficios logrados gracias a precios "reales" la empresa privada tiene recursos para extender la red de suministro a donde ahora no llega.

Al mismo tiempo tiene los incentivos para extender dicha red porque si el agua tiene un precio menor al coste la empresa pierde dinero con cada cliente, pero si el precio refleja el coste e incluye un beneficio, la empresa gana dinero con cada cliente, por tanto cuantos más tenga mayor será la ganancia. Hay un incentivo a que llegue a todo el mundo.

Y recordemos una vez más que esos precios superiores nunca serán mayores del que ya están siendo capaces de pagar los pobres, sino seguirían con su forma de suministro actualmente en uso sin pasarse a la red privada. Pobres que podrán evitar morir por enfermedades consecuencia de agua insalubre. Evitar esas muertes, no tiene precio.

Para evitar el riesgo de monopolios: libre competencia absoluta y desregulación para que nunca una empresa pueda imponer condiciones draconianas sin que exista una alternativa a la que nos podamos pasar. Y en aquellas situaciones de monopolio natural, licitaciones y concesiones abiertas y transparentes.

Para los que sufran de estatismo:

Si con todo, el estado piensa que el precio del agua es demasiado alto para muchos ciudadanos y quiere hacerlo aún más "asequible", una vez llegue el agua a todos los hogares gracias a la inversión privada, no hay ningún impedimento para que se subvencione parte de la factura liquidando cada mes ese tanto por ciento con las empresas suministradoras de agua, que rebajarán ese porcentaje de la factura a sus clientes.

Pero todos sin excepción se beneficiarán por igual y sabrán en qué medida, no como ahora que la subvención "oculta" a los que ya tienen agua corriente consume recursos que deberían usarse en extender la red.

Además la gestión privada garantiza un mejor servicio evitando fugas y pérdidas, que suponen un gran porcentaje del agua potable que circula por las mismas. Más le vale a la empresa evitar ese derroche, ya que en cada fuga se estará evaporando dinero contante y sonante, siendo esta una preocupación que al Estado visto lo visto se la suda bastante.

Y es que no hay nada inventado, la privatización del suministro y de los recursos hídricos ya se está llevando a la práctica.