jueves, noviembre 02, 2006

BIENINTENCIONADOS PELIGROSOS

Cuando te hacen un regalo la sabiduría popular dicta que no importa si te gusta o no, has de dar las gracias porque es la intención lo que cuenta.

En muchos otros aspectos de la vida tener nobles intenciones no basta. De hecho tener buenos propósitos pero no conocer la realidad que se transita puede tener efectos nefastos.

El infierno está lleno de bienintencionados ( y de progres )

Las cosas no serían así si los bienintencionados se dejaran su prepotente superioridad moral en casa e hicieran gala de más humildad escuchando a las personas a las que supuestamente van a ayudar.

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Por ejemplo, todos aquellos que proponen boicotear a las multinacionales que han trasladado parte de su producción a países donde la mano de obra es más barata.
La idea subyacente es que las multinacionales explotan a los trabajadores de estos países porque les pagan mucho menos de lo que tendrían que pagar a los trabajadores de un país desarrollado.

Por suerte todas estas campañas han fracasado completamente.
De haber triunfado por un lado tendríamos que pagar mucho más por una gran cantidad de artículos y a su vez los trabajadores asiáticos perderían su empleo.

¡Perfecto!

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Me gustaría pensar que todos estos bien intencionados no tienen una agenda oculta y que simplemente cometen el gran error de comparar la situación laboral de los trabajadores asiáticos con la de los europeos o americanos.

La comparación correcta es la que hacen los filipinos, chinos, vietnamitas, etc. entre su trabajo en una fábrica de Nike, ocho horas al día y con aire acondicionado y el que tenían antes, doblando el espinazo de sol a sol en un arrozal, con barro hasta las rodillas y con los mosquitos comiéndoles la cara, todo ello por un salario que es la quinta parte del que paga Nike.

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Y es que claro, los chinos ya no se dejan engañar como chinos.

Por mucho que le pese a Naomi Klein.