viernes, noviembre 03, 2006

GOTOVINA

La policía española detuvo a Ante Gotovina en Tenerife, hay que joderse.

No me gusta hablar de estos rollos balcánicos pero ahora sí.

La vida de Gotovina da para hacer una película, y dos y tres. Es uno de esos personajes de otra época, de los que ya no quedan. Una especie de corsario del siglo XX.

Ante Gotovina está acusado por el Tribunal Internacional Especial de crímenes de guerra, de no haber impedido el asesinato de 150 civiles serbios y la expulsión de más de 180.000 de ellos tras la Operación Tormenta.

De todos es conocida mi serbofilia, pero hay que ser justos y ver las cosas desde la perspectiva croata. Gotovina no es ni de lejos el mayor ni el peor criminal de todos los que ensangrentaron los Balcanes en la primera mitad de los 90.

A Gotovina se le encausa por los sucesos que siguieron a la reconquista por parte croata de la región de Krajina.

Después de que Croacia proclamara su independencia en un referendum democrático e inequivoco, los serbios (12% de la población) que habían vivido durante siglos en lo que ahora era un país independiente tenían varias opciones para encontrar un marco en el que sentirse cómodos y diversos modelos políticos posibles para acomodar sus especificidades.

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En cambio optaron por la peor vía posible, la secesión armada. Ayudados por el Ejército Yugoslavo, dominado por los serbios, se levantaron en armas contra las autoridades croatas demasiado débiles para hacerles frente, y proclamaron la República Serbia de Krajina, que ocupaba las zonas en las que los serbios eran mayoría.

Establecieron un territorio que no reconocía la autoridad de Zagreb, de donde expulsaron a la mayoría de croatas que allí vivían y que estaba situado de tal manera que cortaba a Croacia en dos, impidiendo las comunicaciones terrestres entre el sur y el norte del país.

Mientras la guerra continuó en Croacia con episodios tan dramáticos como la Batalla de Vukovar (reflejado en la película "Las flores de Harrison") en el que la ciudad de Vukovar defendida por menos de 2.000 croatas mal armados resistió 87 días al asalto de las fuerzas serbias infinitamente más numerosas y mejor equipadas.

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Una vez aseguradas las zonas de mayoría serbia en Croacia y a la vista de que lograr nuevos avances en Croacia sería excesivamente costoso, el mando serbio trasladó su atención y sus recursos a Bosnia donde ocurrió la mayor de las tragedias de las Guerras Yugoslavas. Si la guerra de Croacia fue cruel, comparada con la de Bosnia no fue sino el aperitivo.

Con la guerra de Bosnia rugiendo por tres años ya y con las tropas serbias estiradas al límite de sus posibilidades, el ejército croata mucho más potente, entrenado y equipado que al comienzo de la guerra decidió que era el momento de recuperar el resto de su país que seguía ocupado por la República Serbia de Krajina.

Lanzaron su ataque, la Operación Tormenta, y la resistencia serbia se derrumbó. Este es el marco en el cual se cometieron los crímenes de los que se acusa a Gotovina.

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Bien ahora que ya sabemos todos de qué estamos hablando, me gustaría decir algunas cosas al respecto:

1.- Los 150 civiles serbios no murieron en una matanza concreta ordenada por Gotovina. Hubo civiles serbios ejecutados a lo largo de la semana en diversos pueblos de Krajina.

Teniendo en cuenta que la ofensiva croata duró alrededor de una semana, en la que pulularon sin excesivo control y con total impunidad, por un territorio de 20.000 km2 miles de tíos armados hasta los dientes y en muchos casos con cuentas que ajustar con los serbios, pues bien que en ese caos que supone la guerra se hayan documentado sólo 150 asesinatos a mí me parece casi un milagro.

Especialmente si tenemos en cuenta que en las unidades de primera línea croatas había muchos soldados originarios de la Krajina, expulsados por los serbios cuatro años antes, para que sirvieran de guía y de punta de lanza.

El Tribunal Internacional acusa a Gotovina de no haber impedido estos asesinatos, pero ¿hasta qué punto lo podría haber evitado?
Una orden directa de asesinar inocentes sí que sería una prueba condenatoria pero 150 muertos no indica una política sistemática de asesinatos, responsabilidad que en cualquier caso estaría compartida por los líderes políticos croatas que dictaban el rumbo del país y por los que en última instancia aprietan el gatillo.

2.- El otro crimen es la expulsión de los habitantes serbios de la Krajina. Bien, quien a hierro mata a hierro muere. Una consecuencia de la guerra son los refugiados civiles, cuando hay un conflicto la gente huye de los combates, no hace falta que se de una orden de expulsión para que la gente se largue a zonas seguras.

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Muchos serbios salieron de Krajina sin haber visto un soldado croata, no esperaron a que llegaran a su pueblo. Después de todo lo que había pasado en los años anteriores era razonable temer la venganza de los croatas por tanto no dieron oportunidad a que esta sucediera, se largaron en cuanto pudieron.

Los croatas saquearon y destruyeron mucha propiedad perteneciente a los serbios, una vez más aprovechando el caos y el descontrol imperante.

Por un lado es típico que la gente por codicia se apropie de aquello que le gusta si puede hacerlo (como pasa tras una catastrofe natural), también como digo había un componente de venganza así que si no puedes o no quieres vengarte en las personas sí que vas a dar rienda suelta a tu odio destruyendo sus propiedades. Finalmente estaba el hecho de que después de haberse mostrado como una población hostil a la República de Croacia y haberle creado enormes problemas y perjuicios, los croatas no iban a permitir la existencia otra vez de una quintacolumna serbia dentro de su territorio.

Destruyendo sus casas, propiedades, etc se aseguraban que no volverían.

Una vez más aquí hay un componente no achacable a Gotovina, sino que es consustancial a la guerra y otro que sería responsabilidad de la dirigencia política croata y no sólo de los ejecutores de esa política.

No nos engañemos, hay un consenso total en Croacia de que lo que se hizo es lo que se debía hacer. Y además es lo que hicieron todos a todos aquellos años en la ex-Yugoslavia.

Los refugiados (de cualquier nacionalidad) no van a volver a su lugar de origen para ser un minoría en un amabiente hostil. La política de limpieza étnica por desgracia ha sido un éxito en todas partes donde se aplicó. Mejor sería dar indemnizaciones a los afectados por la misma para que rehagan su vida lo mejor posible donde quiera que esten.

Dejemos de marear la perdíz, han demostrado que no pueden vivir revueltos, pero sí juntos, como vecinos, pues ya está. Que así sea.

3.- El Tribunal Internacional de La Haya para los crímenes de la antigua Yugoslavia está muy bien.

El principio de que los criminales han de pagar por sus crímenes en sagrado, en el próximo genocidio puede que alguno se lo piense dos veces antes de seguir los pasos del cabrón de Milosevic y así los europeos nos podemos lavar un poco la conciencia por nuestra puta inoperancia y complicidad criminal, que hay que reconocer que nos cubrimos de mierda hasta las cejas.

Pero no nos equivoquemos, Gotovina es la quota croata al Tribunal, Tribunal que no quiere parecer centrado en perseguir serbios.

Tribunal que aún no ha podido sentar en el banquillo a los dos mayores hijos de perra: Ratko Mladic y Radovan Karadzic.

Gotovina era la excusa a la que se agarraban algunos países para impedir la entrada de Croacia en al UE, era el símbolo que faltaba para pasar página en la historia de Croacia, y el gobierno croata encantado de que la papeleta se la haya resuelto otro país, en este caso España, ya que si lo entregan ellos mismos el país se les subleva.

Gobierno bien hipócrita pues de los participantes en la foto de la victoria el único que va a comer mierda es Gotovina (y Ademi) cuando todos deberían estar pringados.

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Pero esa suerte tuvo Tudjman el presdente de Croacia en aquella época, de morirse a tiempo de cáncer con la reputación aseadita y no acabar como Milosevic.
Además ya puestos a sacrificar a alguién mejor a Gotovina que siempre fue un "outsider", que fue por libre y que no medró en la postguerra como todos los miembros de la élite de Croacia, bien conectados y bien engrasados en sus poltronas.

Gotovina es el precio que hay que pagar para que todos durmamos tranquilos por la noche con la conciencia en paz y Croacia entre en la UE...pues se paga y au!

Como dijo Salvador Espriu:

"De vegades és necessari i forçós, que un home mori per un poble, però mai no ha de morir tot un poble per un home sol"