jueves, noviembre 02, 2006

LA GUERRA MÁS ESTÚPIDA

A partir del año 1991 Yugoslavia (la hoy extinta Yugoslavia) empezó a desintegrarse como Estado y sus habitantes empezaron a matarse los unos a los otros.

Que un país se disuelva y de lugar a cinco nuevos estados (de momento) no es un problema.
Que la gente empiece a saquear, expulsar, violar y asesinar a sus vecinos después de convivir razonablemente bien con ellos durante décadas, sí que es preocupante.

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¿Por qué?¿Por qué esta gente que en general es bastante maja y hospitalaria sacó sus peores instintos y se embruteció de esa manera? Mi experiencia me indica tres razones fundamentales:


1.- Los 35 años de dictadura de Tito no sirvieron para curar los viejos agravios existentes entre las diferentes nacionalidades.
Heridas muy profundas se cerraron en falso bajo la nueva realidad de patria común yugoslava. Pero por debajo de la piel estas heridas siguieron supurando hasta que la pus salió a borbotones.
Faltó valor para realizar examen de conciencia, autocrítica y una labor real de contricción y reconciliación.
Cuando la farsa de que todos eran hermanos yugoslavos terminó , cuando las identidades realmente enraizadas y sentidas salieron otra vez a la luz, había muchas cuentas pendientes y empezaron a ajustarlas.


2.- Éstas eran identidades muy primitivas. No se basaban en un sentimiento de ciudadanía compartida. Se era miembro de la etnia, de la tribu pero no de la república correspondiente.

Un serbio cuyos antepasados hubieran vivido durante siglos en Croacia no se consideraba croata. Él era serbio y leal a Serbia.

¿Y que era Serbia? Dónde hubiera la tumba de un Serbio.

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Composición étnica de Bosnia. Azul serbios, rojo croatas y verde bosniacos (musulmanes)


Como las diferencias que existían entre unos y otros eran minúsculas había que inflarlas y exagerarlas. Había que buscar lineas de división entre ellos. La más obvia de esas líneas de diferenciación eran las que establecía la RELIGIÓN.

Los croatas no consideraban a un serbio que viviera en Croacia como un croata de religión ortodoxa, sino como un intruso, alguien que siempre sería un elemento extraño. Aunque hubiera vivido allí durante siglos. Croata y católico eran conceptos indisolubles.

¿Quién era croata? Un católico.

Esta dinámica infernal impidió que en Bosnia-Herzegovina, la república más mezclada, surgiera una república multiétnica y multinacional donde la primera lealtad no fuera para con la etnia.

No había Bosnios croatas (católicos), bosnios serbios (ortodoxos) y bosnios bosniacos (musulmanes), todos orgullosos de sus identidades pero sobretodo CIUDADANOS BOSNIOS dispuestos a convivir en paz. Lo que había eran croatas (leales a Croacia), serbios (leales a Serbia) y bosniacos (pillados en medio), ninguno de ellos dispuesto a permitir la existencia en su territorio de minorías de otra comunidad.


3.- Excepto en Eslovenia, la tradición democratica brillaba por su ausencia. No eran sociedades libres, abiertas, dialogantes.
El músculo democrático estaba poco desarrollado en el país sin duda adormecido por 35 años de dictadura comunista.

Los serbios no estaban dispuestos a que las otras repúblicas siguieran su propio camino, pese a haber votado de manera mayoritaria por la independencia. Y estaban dispuestos a usar las armas para impedirlo.



Croacia dejó claro que el papel de la minoría serbia en su territorio sería totalmentre subalterno al de la mayoría croata.
Y estaba dispuesta a usar la fuerza para integrar en Croacia a los croatas de Bosnia.

La sociedad civil se dejó arrastrar por esta deriva, por los partidos nacionalistas agresivos y autoritarios. En gran medida comulgó con ello sin aborrecer el uso de la violencia.

No existía una sociedad articulada y contestataria, preparada para hacer frente a la autoridad estableciada. Eran sociedades poco acostumbradas a la crítica al poder y poco mobilizada frente al Estado todopoderoso.

La disidencia era muy débil, minoritaria y no estaba organizada.

El resultado todos lo conocemos.

Por cierto, después de toda la muerte, destrucción y devastación, las fronteras entre repúblicas no se movieron un centímetro respecto a las que eran en 1991.

Todo para que nadie ganara o perdiera un solo centímetro cuadrado.