jueves, noviembre 02, 2006

TRABAJO INFANTIL

El trabajo infantil, el que niños de 8, 10, 12 años realicen labores agotadoras e ingratas por cuatro duros es algo que ha de indignar a cualquier persona con conciencia.

Pero para evitarlo no basta indignarse, hay que actuar con inteligencia.

Porque el trabajo infantil es fruto de la miseria. Es la pobreza extrema lo que obliga a los padres a hacer trabajar a sus hijos en lugar de enviarlos al colegio (como les gustaría) para que de esta manera contribuyan a la economía familiar. Perpetuando por otro lado la maldición de la pobreza al no poder recibir una educación con la que romper el circulo vicioso.

Ésto siempre ha sido así y hasta no hace mucho igual en todas partes del mundo. Por si no sois conscientes de ello en España hace 50 años muchos niños dejaban los estudios a muy temprana edad para ponerse a trabajar, lo mismo en amplias zonas de Italia, Portugal, Grecia,etc. Si nos remontamos aún más en el tiempo, la situación de explotación infantil que ahora existe en el Tercer Mundo era la norma en toda Europa.



Culpar del trabajo infantil a la globalización y a la codicia de las multinacionales es no leer bien la realidad. Los niños no han dejado la escuela para empezar a trabajar en las fábricas cuando aterrizaron las empresas extranjeras; ya estaban trabajando y siendo explotados mucho antes de que esto pasara.

Como digo no es la globalización la que origina el trabajo infantil sino la pobreza, pobreza que se combate con globalización. De hecho las condiciones salariales y laborales en las fábricas de las multinacionales son infinitamente mejores que las condiciones de las empresas locales y por eso la gente quiere trabajar en ellas. Gracias, en parte, a la labor vigilante de grupos de derechos humanos, esta mejor situación laboral, que incluye el no emplear niños, también se extiende a las empresas de los suministradores locales.

Así pues, en la medida que los países pobres se enriquezcan, que los padres puedan pagar los gastos escolares de sus hijos y al mismo tiempo puedan sobrevivir sin los ingresos que éstos ganarían en caso de trabajar, los niños del Tercer Mundo dejarán de trabajar e irán a la escuela. Y esto es un proceso que no lleva un día ni dos, y que desde luego no llegará si nos negamos a comerciar con estos países.

Hemos de dar alternativas realistas, no podemos abolir el trabajo infantil porque nos agrede a la vista e imponer leyes de escolarización obligatoria, porque sencillamente sin alternativas viables los pobres se buscarán la vida como sea y en muchos casos los niños que dejan la fábrica acaban en las redes de prostitución infantil.


¿Queremos romper el círculo vicioso de manera inmediata?¿Queremos que los niños vayan a la escuela en lugar de a la mina y lo queremos ya?

Paguemosles entonces el mismo sueldo que ganarían en la fábrica pero esta vez a cambio de estudiar.

Artículo: Educar a los marginados

Todo lo demás son buenas intenciones contraproducentes.

2 Comments:

Blogger Nacho said...

Convengamos, según tu tesis, que la pobreza no surge con el fenómeno que ahora conocemos como la "globalización", pero y según tú ¿de dónde surge la pobreza?, ¿acaso es culpa de los mismos pobres? Bien valdría la pena que pensaras en lo que las ciencias sociales han venido desarrollando como la mundialización económica que arranca desde la época de la colonización europea de Asia, África y América.

6:14 p. m.  
Blogger Nacho said...

Convengamos, según tu tesis, que la pobreza no surge con el fenómeno que ahora conocemos como la "globalización", pero y según tú ¿de dónde surge la pobreza?, ¿acaso es culpa de los mismos pobres? Bien valdría la pena que pensaras en lo que las ciencias sociales han venido desarrollando como la mundialización económica que arranca desde la época de la colonización europea de Asia, África y América.

6:15 p. m.  

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