lunes, marzo 05, 2007

RESOLUCIONES DE LA ONU


Uno de los temas recurrentes de la gente que se dedica por sistema a despotricar de Israel es su incumplimiento repetido de las resoluciones de la ONU. Por supuesto esto se hace sin comprobar si es así realmente. A base de repetir ese discurso este se ha solidificado como verdad absoluta, sin que ninguno de los que lo repiten como loros se hayan efectivamente leído dichas resoluciones.

Un ejemplo.

No se puede negar que la situación de Oriente Próximo encierra una profunda complejidad. Pero hay hechos, no opiniones ni versiones, que son incontrovertibles y que hacen difícil sostener un discurso como el de Andrés Spokoiny, en su carta Israel y la guerra del Líbano (EL PAÍS, 30-8-2006). ¿Cómo puede hacerse, si no es ignorando, que a la situación actual se ha llegado tras el incumplimiento sistemático por parte de Israel de una larga serie de resoluciones de la Organización de Naciones Unidas? (Por cierto, esto ha sido en ocasiones un motivo suficiente para que la comunidad internacional interviniese militarmente en otros países).

No hay espacio para enumerarlas todas, pero recordemos algunas de dichas resoluciones como la 181 (Asamblea General, 29-11-1947), que ya establecía condiciones territoriales para la creación de Israel y que dicho Estado no cumplió después de fundado; las 194 y 212-III (A. G., 19-11 y 11-12-1948) sobre refugiados palestinos, que no fueron atendidas; la 303 (A. G., 9-12-1949) sobre la capitalidad de Jerusalén; la 242 (Consejo de Seguridad, 22-11-1967) sobre territorios ocupados, etcétera.

Éstas son sólo algunas de casi una treintena que muestran cómo la actitud de Israel ha sido, desde antiguo y lo sigue siendo hoy, la de actuar al margen de las decisiones de la comunidad internacional constituida en la ONU, mucho antes por cierto de que Hezbolá existiera ni de que lanzase cohetes katiushas desde Líbano. Y que, por lo tanto, cualquier discurso sobre el conflicto de Oriente Próximo que hoy se construya ignorando esta realidad, que tiene absoluta vigencia en nuestros días, sólo puede hacerse desde el desconocimiento, desde la ceguera militante, o desde la mala fe.

Desconocimiento , ceguera militante o mala fe. De eso debe saber mucho el autor de la carta porque esos son los adjetivos que mejor le califican a él y a su escrito.

Veamos esas famosas resoluciones y podemos empezar por la primera, la 181 y seguir en otro post con la más manoseada y esgrimida contra Israel, la famosa (y poco leída) 242.

La 181. Aquí hay poco que decir, es la que consagra el Plan de partición de Palestina en dos estados, uno árabe y otro judío.

El mismo fue aceptado por la mayoría de la población judía de Palestina, de la misma manera que fue rechazado por la mayoría de la árabe que empezó a atacar una vez más todos los intereses judíos en Palestina. Agresión que subió de intensidad exponencialmente al día siguiente de la declaración formal de independencia de Israel cuando los ejércitos de cinco países árabes se lanzaron al asalto del nuevo estado con la intención manifestada abiertamente de aniquilarlo en la cuna. El resultado fue una victoria de Israel que acabó la guerra con más territorio del que le correspondía después del reparto. Esto hace que nuestro autor de cartas al director diga que:

"...algunas de dichas resoluciones como la 181 (Asamblea General, 29-11-1947), que ya establecía condiciones territoriales para la creación de Israel y que dicho Estado no cumplió después de fundado"

IMPRESIONANTE, resulta que los que no cumplen la resolución 181 son los israelíes, no aquellos que intentaron destruir mediante una guerra de exterminio sin cuartel ese país que nace de la misma resolución 181.

Unos apuntes antes de pasar a la siguiente resolución:

Las líneas de los armisticios que concluyen esa guerra son líneas absolutamente arbitrarias. De haber durado la guerra una semana más serían unas y de haber durado una semana menos serían otras. Pues bien esas son las líneas "sacrosantas" para los anti-israelíes a las que Israel se debe retirar "sine qua non" para que los palestinos tengan su propio estado y se llegue a la paz.

Por lo demás se relata con todo lujo de detalles la "limpieza étnica" que realizaron los israelíes en el territorio bajo su control. Pero es interesante notar que en la zona de Palestina controlada por los árabes no quedó ni UN solo judío de los que en ella vivían, mientras que el 20% de población árabe israelí son descendientes de los árabes que siguieron viviendo en el territorio controlado por los judíos y a los que se les dió la nacionalidad israelí. Una curiosa limpieza étnica.

Y finalmente, nadie se ha preguntado si tan vital y necesario era crear un estado palestino en Gaza y Cisjordania con Jerusalem Este como capital:

¿Por qué no se hizo entre 1949 y 1967 cuando todas esas zonas estaban bajo control de países árabes? Porque a los países árabes el destino de los palestinos les importa un pimiento.

¿Es lógico exigir a Israel que de a los palestinos lo que sus "hermanos" árabes no estaban dispuestos a darles? Es hipócrita.

¿Cuán grande era el clamor en dichas zonas para que se constituyeran en un estado independiente? Cero.

En unos días a por la 242