miércoles, marzo 07, 2007

SOLEDAD Y NUEVO PROYECTO BLOGISTICO

You and me we were the pretenders
We let it all slip away
In the end what don't surrender
Well the world just strips away

Girl ain't no kindness in the face of strangers
Ain't gonna find no miracles here
Well you can wait on your blessings my darlin'
But I got a deal for you right here

I ain't lookin' for prayers or pity
I ain't comin' 'round searchin' for a crutch
I just want someone to talk to
And a little of that human touch
Just a little of that human touch


En varios de los países en los que he vivido, una constante que siempre me ha impactado ha sido que la enfermedad social más grave era, por increíble que suene, la soledad. Muchísima gente, más de la que parece se siente terriblemente sola.

La soledad era lo que más infeliz hacía a la gente que me rodeaba, y cuanto más grande la ciudad y más desarrollado el país, más grave era la soledad que sufrían sus habitantes. Así era en Suecia, en Japón y yo diría que en Irlanda, especialmente Dublín empieza a ser lo mismo.

Estocolmo, Tokio y Dublín son ciudades en las que vive muchísima gente que ha ido a ellas a ganarse la vida pero que tienen la familia y muchos de sus amigos en otra parte. Ciudades muy dinámicas y en lo que todo va muy aprisa, donde es difícil tener tiempo para conocer bien a otras personas, donde mucha gente viene y va, donde nos hacemos más retraídos, a veces ayudados por el clima y no damos ninguna oportunidad a los que se nos acercan.

Esto empecé a observarlo por primera vez en Suecia y me dí cuenta de una manera indirecta:

Todos tenemos la imagen de los países Escandinavos como un paraíso de libertad sexual, gente conviviendo fuera de las estructuras tradicionales, con muchos niños naciendo fuera del matrimonio, donde los gays siempre han sido mucho menos deiscriminados, etc.
Y esa percepción es correcta, hay una completa libertad en este sentido, lo cual me parece perfecto, no más que en España por otro lado, pero por contra una de las instituciones mejor valoradas y más idealizadas por los suecos, en especial las suecas, es el matrimonio.

Hablaban de comprometerse, de pedidas de mano de rodillas con anillo de diamantes incluído, de bodas románticas, de encontrar al príncipe azul con una pasión, con un anhelo que francamente no esperaba encontrar allí precisamente.

Cuando alguien relataba algún hecho romántico las presentes se derretían como un heladito en verano. Eran auténticas yonkis del romanticismo.

¿Por qué era esto así? Porque si la soledad era el problema...la pareja era el antídoto, la cura. Suponía poder tener a alguien siempre a tu lado. Y no hay pareja más comprometida que la que se casa contigo, claro está.

Veamos. Los suecos se van de casa de sus padres muy pronto, con 18 años la media, a estudiar a la Universidad, que en muchos casos no está en su ciudad, o a pisos “regulados” por el gobierno con renta baja (que crean escasez de vivienda a posteriori) pero permite que los jóvenes se independicen. La mayoría de estas viviendas son pequeños estudios individuales, en complejos enormes. Auténticas colmenas humanas llenas de gente que se pasa muchísimo tiempo en su cubículo, sola y sin ver y menos aún conocer a sus vecinos.

A partir de ahí hacer amigos les cuesta muchísimo. Los suecos son por lo general, y especialmente en Suecia, fríos y retraídos. Cuando están fuera es otra historia, pero en Suecia la gente está centrada en sus asuntos, en sus problemas y su círculo de amistades es reducido y crece muy de tanto en tanto. Cuando hablo de amigos, quiero decir amigos de verdad, gente en la que se puede confiar y te es leal.

Lo mismo pasa con el amor o el sexo, lo último no es un sustituto de lo primero, pero ciertamente es un buen antidepresivo y buen subidor de moral y autoestima. El caso es que todo el mundo pasa tanto tiempo perdiendo el culo para tener un aspecto atractivo e ideal de la muerte que al final nos lo acabamos creyendo demasiado y olvidamos por qué nos arreglamos tanto en primer lugar.

Vas a un club, y te encuentras decenas de personas maqueadísimas y bastante atractivas, pero que flotan por el local como modelos en una pasarela, pavoneándose en una gigantesca hoguera de las vanidades.

Por supuesto queremos estar guapos para nosotros mismos, para sentirnos bien con nosotros, pero también para agradar a los demás y para sentir esa admiración que despertamos. El problema es cuando alguien por fin se acerca a nosotros, tanto en Suecia como en cada vez más sitios, de salida ya se le ponen un montón de barreras para que supere antes de permitir que empiece a conocernos.

No sé si es porque así nos sentimos mejores, al rechazar a otros por no ser dignos de nosotros, como si cada persona de la que pasamos en una medalla que nos da caché, o porque tenemos una desconfianza enfermiza ante lo nuevo… no lo sé pero he visto muchísima gente muy maja a la que no han dado la más mínima oportunidad de mostrar lo mucho que valen.

No estoy diciendo que haya que darle bola a gente que no te gusta o que encuentras desagradable, pero la actitud de superioridad insultante que algunas personas muestran con los que se acercan a ellas, esa de “de salida no”, de desprecio a los que se sienten atraídos por nosotros, eso sólo consigue que todos acabemos solos.

Así pues cada vez para más gente los tres pilares de afecto fallan. La familia está lejos, los amigos también y es difícil hacer nuevos, y la pareja afectiva y/o sexual también es difícil de lograr.

Eso pasa en Estocolmo, Tokio, Dublín, pero en muchos otros sitios. Ante esta situación la gente se centra en su trabajo y se mete en vena todo el amor que falta en su vida a base de películas románticas y sucedáneos tipo Sex and the City (una serie muy conservadora) cuando llega a casa.

Por tanto cuando por lo que sea el círculo vicioso se rompe y un solitario encuentra a otro y rompen la barrera que los separa, se echan en los brazos del otro como si fuera su única tabla de salvación, como si fuera su billete para salir de la estación llamada “Soledad”. La pareja lo es TODO, amigo, familia, amante, por eso lo valoran y cuidan tanto. Por eso si todo va bien el oficializarlo, el hacerlo público como algo indefinido, con un compromiso o boda es algo que ha cautivado la imaginación de los jóvenes suecos como no esperaba. La gente, junto con los japoneses, más solitaria que conozco

Y todo esto, sirve de introducción para otra cosa que quería comentaros. Tras hablar de estos temas con algunos amiguetes hemos decidido lanzar un blog titulado explícitamente CÓMETE UN ROSCO.

No seremos originales ni lo pretendemos, sólo queremos ayudar a tantos tipos que las pasan canutas para comerse un rosco. Impartiremos doctrina, explicaremos técnicas, comentaremos opiniones de los lectores y esperamos que a corto plazo se cree una comunidad activa de gente comentando experiencias e intercambiando consejos.

Es un objetivo ambicioso pero todo viaje empieza con un pequeño paso.

3 Comments:

Blogger Pochoman said...

Lo de las escandinavas no se llama barreras, se llama arrogancia. Cuando a alguien le diriges la palabra y no te responde o te responde de malos modos no creo que sea problema de que te analice y te rechace, sino que, simplemente, de primeras, ha considerado que no eres lo suficientemente digno para hablar con ella. Y date cuenta también que en Escandinavia no hace falta que sea el chico el que tome la iniciativa. Si a una mujer le gustas, va a ir a por ti, con lo que no está esperando que vayas tú a por ella.

Los clubs son un pésimo lugar para buscar una relación con una escandinava (que no para buscar un polvo de una noche o alegrar la vista, ojo).

2:06 p. m.  
Blogger Al_turtusi said...

Eso de la soledad yo he llegado también a sentirlo en una ciudad en las antípodas de Suecia y Japón, Barcelona, y es, junto con el precio de la vivienda, el principal motivo por el que la mayor parte de mis amigos de la época universitaria se han largado de allí.

En el otro extremo de la balanza en cuanto a relaciones sociales se refiere está el mundo árabe, países en los que hasta detrás de las dunas del más grande de los desiertos te encuentras a un cuentacuentos o un vendedor de coca-colas con ganas de ser tu "amigo".

Me gustaría saber en realidad si habiendo más represión a la libertad sexual se tienen más o menos relaciones sexuales extramatrimoniales en un mundo (Japón-Suecia) o en el otro pero sin llegar a los casos extremos de Arabia Saudi (Marruecos-Líbano-Emiratos...)

2:53 p. m.  
Blogger Ruth said...

La soledad va con uno, es un estado de ánimo... hoy por hoy, yo creo que no es cuestión de ciudades sino que es la maleta que te acompaña en los viajes

11:28 p. m.  

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