jueves, abril 19, 2007

LA ESCLAVITUD

La esclavitud es horrible. Para un amante de la libertad como yo, la muerte es preferible a la esclavitud.

Total si tu vida no es tuya, si mueres, realmente no estás perdiendo nada.

La esclavitud ha existido desde el inicio de la civilización, los griegos tenían esclavos, los romanos, cada una de las grandes civilizaciones de la historia consideraban normal que unos hombres fueran propiedad de otros.

Es curioso como la gente asocia esclavitud sólo a negros siendo esclavizados por blancos y llevados a América.

La verdad es que ha habido esclavos de todas las razas y propietarios de esclavos de todas las razas.

No fue sino en el s XIX que la esclavitud empezó a verse como algo monstruoso y esa idea nación y creció en Inglaterra y luego se fue extendiendo con fuerza a otras naciones occidentales. Hasta el punto de que los europeos (y americanos del norte) impusimos a otros pueblos el fin de una institución que veían como normal. Y eso se hizo a sangre y fuego cuando fue necesario. De hecho los últimos países donde la esclavitud se practicaba y aún en ocasiones se practica, fueron países árabes y musulmanes, como Arabia Saudí y Sudán.

Por eso me parece patético que cuando se conmemora el "Holocausto negro" se le exija a Blair pedir perdón en nombre de Inglaterra por la trata de esclavos. Cuando fue precisamente Inglaterra y Occidente donde la idea de que la libertad era un derecho inalienable del hombre surgió con fuerza para extenderse al resto del mundo.

Más que perdón se les debería dar las gracias. Pero ya se sabe, eso no es progre.




Para daros más información os pongo un artículo del Instituto Juan de Mariana al respecto:

Occidente acabó con la esclavitud

Cuando pensamos en el término esclavitud lo más probable es que acudan a nuestra mente imágenes de plantaciones del sur de Estados Unidos y negros cantando sus penas mientras recogen el algodón, incitados por el chasquido del látigo de su capataz. Es decir, los malvados occidentales, es más, los malvados norteamericanos esclavizaron a los pobres negros africanos. Lo cual es indudablemente cierto. Sin embargo, semejante escena es casi una nota al pie dentro de la historia de la esclavitud, una institución que ha acompañado a la humanidad desde su nacimiento hasta hace muy poco tiempo. Lo realmente excepcional de Occidente es que fue la civilización que acabó con ella. Es esa historia la que cuenta Thomas Sowell en uno de los ensayos contenidos en Black Rednecks and White Liberals.

Para hacernos una idea de lo poco que se sabe de la historia real de la esclavitud, basta recordar que la misma palabra "esclavo" proviene de "eslavo" en infinidad de lenguas, entre ellas la nuestra... y el árabe, por ejemplo. No fue el racismo lo que movió la esclavitud; los europeos esclavizaron a los habitantes de los Balcanes seis siglos antes de que el primer negro llegara a América, los asiáticos esclavizaron a otros asiáticos, los africanos a otros africanos, los indios americanos a otros indios, etc. La razón por la que África fue la principal fuente de esclavos para América y Europa al final de la era de la esclavitud es que carecían de sociedades que les permitieran defenderse y por las presiones de la Iglesia Católica para no esclavizar a otros cristianos. Sin embargo, no existía ningún movimiento ni pensador importante que, en palabras de Lincoln, creyera que "si la esclavitud no está mal, es que nada está mal". Incluso la utopía de Tomás Moro incluía esclavos. Era algo que existía, que había existido siempre en todas las sociedades del mundo, y sobre lo que no se reflexionaba demasiado.

El primer movimiento antiesclavista nació en Gran Bretaña en 1787, con una reunión de doce personas "profundamente religiosas", en una época en que el imperio británico lideraba el comercio de esclavos. Liderados por cristianos y financiados por empresarios conservadores, empezaron un debate que nunca antes había existido, pero décadas más tarde lograron que el parlamento prohibiera primero el tráfico de esclavos, más tarde la esclavitud y, finalmente, que un imperio británico en su apogeo impusiera esas prohibiciones al resto del mundo.

Sin embargo, aunque poco a poco los demás países occidentales fueron prohibiendo la esclavitud, fuera de Occidente la abolición se impuso a sangre y fuego, aprovechando la enorme superioridad tecnológica y militar de la que disponían. El imperialismo, especialmente el imperialismo británico, fue la herramienta que sirvió para destruir el comercio de esclavos y reducir la prevalencia del esclavismo en todo el mundo. Barcos británicos entraban en aguas de Brasil para hundir barcos de esclavistas y se amenazó al imperio otomano con hacer lo mismo con los suyos si no aceptaban la prohibición. Años después, los norteamericanos erradicarían la esclavitud de Filipinas, los holandeses de Indonesia, los rusos de Asia Central y los franceses en sus colonias africanas y caribeñas.

Y es que, fuera de Occidente, no había nadie que entendiera muy bien esa manía que tenían contra el esclavismo. En el imperio otomano afirmaban que era una institución crucial para la vida y los hábitos de todos sus habitantes. Los maoríes lo veían como algo sin importancia, una más de sus costumbres. En Zanzíbar, su gobernante se negó a prohibir el esclavismo por miedo a perder la lealtad de sus súbditos. Si en Brasil, el último país occidental en abolir la esclavitud, hubo grandes demostraciones de alegría en las calles el día de la emancipación, en muchas zonas del imperio otomano hubo una revolución cuando el sultán prohibió el tráfico, que no la posesión, de esclavos.

Generalmente, los multiculturalistas afirman que se debe tratar a todas las culturas por igual, porque carecemos de un marco objetivo que nos permita evaluarlas, aunque en la práctica eso les sirve de excusa para denigrar a la civilización occidental y exaltar a todas las demás. Una de las herramientas a las que más recurren es a la historia de la esclavitud o, más exactamente, a la escasa "memoria histórica" de la gente, que sólo recuerda la de Estados Unidos porque es la que aparece en las películas. Sin embargo, si algo hay que muestre la enorme superioridad de la cultura occidental sobre las demás es precisamente la historia del fin de la esclavitud, una imposición de Occidente al resto del mundo.

Típico progre papanatas y extreñido pidiendo perdón por existir. Que se suiciden y se queden agusto coño.
Me encanta el parecido son Saddam

domingo, abril 15, 2007

El quinto de Sala-i-Martín

Pues eso: Entre unos y otros.

viernes, abril 13, 2007

SENSACIONAL

Esta carta al director de hoy en El País.

Sobre coches y osos

Serafín Pérez Guzmán - Bembibre, León - 13/04/2007

En la sección de cartas al director del día 12 de abril, el señor Fermín Etxegoien desde Bilbao critica al presidente Zapatero por sus declaraciones sobre el proyecto de la estación de esquí de Fuentes Carrionas, dejando de lado los 20 osos que habitan en la zona.

Mire usted, en algunas zonas de España estamos hartos de que se ocupen de nosotros sólo para preservar entornos que ustedes vienen a disfrutar dos fines de semana al año y, mientras, esas zonas están deprimidas, con pérdidas continuas de población, carreteras tercermundistas, niños que se tienen que desplazar cada día decenas de kilómetros para ir al colegio, zonas incomunicadas unos cuantos días al año, hospitales a mucha distancia y ya ni hablemos de cines, instalaciones deportivas, piscinas, bibliotecas o simplemente comercios para abastecerse de lo necesario.

Ahora hay un proyecto para revitalizar la zona, como lo ha habido en décadas pasadas en Baqueira-Beret, Candanchú, Formigal, etcétera con resultados excelentes y usted sólo se preocupa de la vida de 20 osos, patético. Por favor compare usted la renta per cápita de la ciudad en la que vive con la renta de la zona que pretende que siga igual y dígame si no le da qué pensar. En una zona deprimida lo principal es su desarrollo, y si es compatible con que los osos o cualquier otra especie animal o vegetal vivan mejor, bienvenido sea, pero no lo olvide: lo principal son las personas, que a veces, y ésta es una, da la sensación que lo olvidamos con una facilidad pasmosa.

Más de lo mismo

lunes, abril 09, 2007

EL CUARTO DE SALA-i-MARTIN

Aquí teneis el artículo:

Imaginen que una constructora les enseña un estudio que demuestra que su casa se va a derrumbar dentro de 100 años y les hace una oferta: ustedes y sus descendientes pagarán 3.000 euros al año durante un siglo; a cambio, la empresa irá haciendo obras para evitar tener que reconstruir la casa dentro de 100 años, cosa que tendría un coste estimado de 500.000 euros. ¿Piensan que es una buena oferta?

La respuesta es… ¡depende de los tipos de interés! Fíjense que la constructora les está proponiendo ahorrar 3.000 al año durante 100 años a cambio de una casa valorada en unos 500.000 euros dentro de un siglo. Para saber si la oferta es buena, deben estimar cuánto dinero tendrían sus hijos si, en lugar de aceptarla, ustedes depositan los 3.000 euros anuales en un fondo de inversión. Si el tipo de interés de ese fondo es cero, dentro de 100 años sólo habrá 300.000 euros en la cuenta. Como la constructora ofrece una casa valorada en 500.000, la oferta es atractiva. Pero si, como es más realista, los intereses son, digamos, un 6%, entonces invirtiendo 3.000 euros al año, sus descendientes tendrán más de 18 millones en su cuenta. En este caso, la oferta de la constructora es mala y solamente sería atractiva si una casa en 2100 costara 18 millones de euros.

Este ejemplo refleja un principio económico importante llamado principio del descuento: cuando el tipo de interés es realista, sólo vale la pena sacrificar hoy cantidades importantes de dinero para prevenir catástrofes lejanas si éstas son extraordinariamente costosas.

Les explico esto porque el mismo principio debería guiar las decisiones sobre el cambio climático (CC) ya que, según los científicos serios, los costes de dicho cambio no se van a notar en décadas o quizá siglos. El principio del descuento sugiere que propuestas como el protocolo de Kyoto, que comporten gastos elevados en el presente, no deberían adoptarse a no ser que los costes del CC se prevean descomunales. Esa es la conclusión a la que llegan la mayoría de estudios como los de William Nordhaus de la Universidad de Yale.

Un artículo reciente del profesor británico Nick Stern contradice todos esos trabajos y concluye que deberíamos gastar hasta un 15% de nuestro PIB para evitar el CC. A pesar de que Nordhaus y Stern utilizan los mismos modelos de evaluación del impacto económico del CC que estiman que los costes del CC en la actualidad son esencialmente cero y que se acercarán al 3% del PIB dentro de 100 años, sus conclusiones son diametralmente opuestas. ¿Cómo se explica la diferencia? Respuesta: ¡otra vez los tipos de interés! Como en el ejemplo de la empresa constructora, cuando se usa el 0% (el caso de Stern) se concluye que vale la pena gastar mucho hoy para evitar el desastre y cuando se utiliza el 6% (Nordhaus), no. Así de simple.

La pregunta, pues, es: ¿Qué tipo de interés deberíamos utilizar para tomar decisiones racionales sobre el CC? Los ecologistas usan un argumento de tipo ético para defender la aplicación del 0%: descontar el futuro, dicen, es dar menos peso o menos valor, a generaciones futuras y eso es una injusticia. Este argumento es atractivo… aunque muy debatible. Por ejemplo, el principio de justicia Rawls requiere dar más importancia a los grupos de personas más desfavorecidos. Stern acepta este criterio cuando compara regiones del mundo ya que da mayor peso a África porque es pobre. En una incomprensible pirueta intelectual, Stern no aplica la misma regla cuando compara generaciones. Al fin y al cabo, nuestros hijos no sólo van a heredar un planeta más caliente. También heredarán una tecnología y unas instituciones que les van a permitir ser mucho más ricos que nosotros. De hecho, las propias simulaciones de Stern y del IPCC suponen tasas de crecimiento de cerca del 2,5% que implican que la gente en 2100 será entre 15 y 25 veces más rica que nosotros. Si es de justicia Rawlsiana dar más peso a los africanos porqué son pobres, entonces uno tiene que dar más importancia a las generaciones presentes porque también son pobres en relación a las futuras. Es decir, es de justicia aplicar un tipo de interés a la hora de evaluar costes intergeneracionales por lo que las conclusiones de Stern están equivocadas.

Para que se hagan ustedes una idea de lo que significa esto: Suponiendo que el protocolo de Kyoto consiguiera eliminar futuras catástrofes climáticas y si el tipo de interés fuera del 6%, la tasa de crecimiento del 2,5% y los costes del CC se manifiestan dentro de 100 años, solamente valdría la pena implementar Kyoto (cuyo coste anual estimado es del 1% del PIB mundial) si las pérdidas ocasionadas por el cambio climático dentro de 100 años fueran del 33% del PIB anual. Las peores predicciones de los más catastrofistas hablan de pérdidas 10 veces más pequeñas que eso. Conclusión: el protocolo es una idea terrible.

Estos cálculos se han hecho bajo el supuesto de que Kyoto acaba eliminando totalmente el riesgo de catástrofes. El problema para los defensores del protocolo es que ni siquiera eso es verdad. De hecho, se estima que si no hacemos nada, el aumento de temperaturas será de 2,8 grados en 100 años. Y si implementamos Kyoto las temperaturas aumentarán en 2,8 grados no dentro de 100 sino de… ¡106 años!

¿Vale la pena sacrificar el 1% del PIB (500.000 millones de euros) cada año (repito, cada año) durante 100 años para posponer el calentamiento en sólo 6 años? La respuesta es no: malgastar dinero para no conseguir casi nada es una mala idea, sea cual sea el tipo de interés.

Este es el cuarto de una serie de cinco sobre el cambio climático.

viernes, abril 06, 2007

PARA LOS AYATOLLAHS DEL APOCALIPSIS CLIMÁTICO

Una muy interesante entrevista aparecida en DER SPIEGEL acerca de los efectos que la subida de temperaturas puede tener sobre el planeta, todo menos el fin del mundo.

"We Have to Take Away People's Fear of Climate Change"

Hans von Storch is one of Germany's leading researchers on climate change. DER SPIEGEL spoke with him about why fears of global warming are exaggerated and the doom-mongering tendencies of German scientists.


SPIEGEL: Mr. Storch, will you cancel your next long-distance flight to save the climate?

Storch: No, I already have a number of overseas business trips scheduled for this year. But I do spend my summer vacations in nearby Denmark -- not for moral reasons, but because I own a vacation house there.

SPIEGEL: Some climate protection groups and politicians are calling on Germans to spend their summer vacations in their own country in the future.

Storch: That's just another one of those typically German attempts to save the world with symbolic acts. It makes us feel like better people and morally superior to everyone else.

SPIEGEL: What's wrong with reducing CO2 emissions?

Storch: It is in fact necessary to reduce CO2 emissions. There is no reason why we shouldn't spend our vacations on (the North Sea island of) Sylt instead of in the Seychelles, or drive more economical cars -- for the sake of preserving increasingly scarce resources if nothing else. But that won't enable us to stop climate change. As long as China, India and the United States continue the way they have been, what we Germans do is more or less irrelevant.

SPIEGEL: Is it even possible to prevent global warming at this point?

Storch: No. Because of the inherent time lag in the climate system, the greenhouse gases that have already been pumped into the atmosphere will undoubtedly lead to a certain increase in temperature in the coming decades. We can no longer completely avoid anthropogenic climate change. At best, limiting the temperature rise to two degrees is just about possible, according to optimistic estimates. That's why we should spend more time talking about adjusting to the inevitable and not about reducing CO2 emissions. We have to take away people's fear of climate change.

SPIEGEL: But many believe that the end of the world is upon us. Is the climate debate gradually becoming too hysterical?

Storch: Indeed. The fear of climatic catastrophes is an ancient one and not unlike our fear of strangers. In the past, people believed that the climate almost always changes for the worse, and only rarely for the better -- God's punishment for sinful behavior. And nowadays it's those hedonistic wastrels who pollute the air so that they can look at some pretty fish in the South Seas. It would be better if we only ever rode bikes. Oh, there's always someone wagging a finger in disapproval.


SPIEGEL: Are there only negative consequences when the temperature increases by two or three degrees on the planet?

Storch: Detailed forecasts are not possible, because we don't know how emissions will in fact develop. We climate researchers can only offer possible scenarios. In other words, things could end up being completely different. But there are undoubtedly parts of the world that will benefit on balance from climate change. Those areas tend to be in the north, where it has been cold and uncomfortable in the past. But it's considered practically heretical to even raise such issues.

SPIEGEL: What would be the consequences for Germany, for example?

Storch: Very mixed. We will probably see higher storm tides. As a result, we won't be able to avoid building higher dikes. But our hydraulic engineers have already done a good job controlling the higher storm tides in Hamburg, for example, which we brought on ourselves by narrowing the Elbe River. At the same time, increased precipitation in the winter will force us to improve drainage on fields and meadows. On the other hand, milder temperatures will certainly boost tourism, especially along the North Sea and the Baltic Sea.

SPIEGEL: And what about the monster storms that will supposedly be rushing in our direction in a greenhouse climate?

Storch: A false alarm, so far, even though it's become warmer by almost one degree since the beginning of industrialization. According to the computer models, we do expect high winds in northern Germany to increase by one percent per decade. But this is such a weak phenomenon that we won't even notice it at first.

SPIEGEL: And the thousands of heat-related deaths the Kiel Institute for World Economics predicted in a recent study?

Storch: Such claims are completely idiotic and dubious. What they did was to simply perform an extrapolation based on the mortality rate during the exceptionally hot 2003 summer, which took everyone by surprise and for which we were therefore completely unprepared. But if higher summer temperatures become the norm in the future, people will adjust. Perhaps they'll take naps more frequently in the afternoon and convert their houses accordingly. The good thing is that all of these changes will not happen overnight, but in the space of decades. We still have enough time to react.

SPIEGEL: Why is it such a taboo to ask about the positive effects of climate change?

Storch: The reasons are likely rooted in religion. Playing around with God's creation is simply not allowed. Incidentally, in the past it was precisely the deeply religious people who said: Of course we're playing with God's creation, in fact we're perfecting it. This sort of thinking is frowned upon today.

SPIEGEL: Aren't climate researchers helping fuel a state of panic with their generally bleak warnings?

Storch: Unfortunately many scientists see themselves too much as priests whose job it is to preach moralistic sermons to people. This is another legacy of the 1968 generation, which I happen to belong to myself. In fact, it would be better if we just presented the facts and scenarios dispassionately -- and then society can decide for itself what it wants to do to influence climate change.

Interview conducted by Olaf Stampf

jueves, abril 05, 2007

COMETE UN ROSCO

Tengo el "Madam if you were my wife" un poco abandonado, pero a parterde organizar una mudanza (y los que viven en Dublín saben lo jodido que es encontrar un buen piso a precio aceptable) he estado dedicándole más atención al nuevo BLOG.

CÓMETE UN ROSCO, donde enseñamos, sin ser originales ni pretenderlo, cómo tener más éxito con las mujeres.

Os invito a visitarlo.

En breve volveré a postear aquí con un par de temas, polémicos, y marca de la casa.

Un saludo