viernes, enero 18, 2008

IMPUESTOS

Un articulo hoy en EL PAIS, donde se aboga como nunca antes en ese medio por bajar impuestos.
Se habla de que hay que mantener un nivel suficiente de gasto publico sin entrar en detalles de que es suficiente o porque es absolutamente necesario pero aun asi el articulo es sencillamente espectacular teniendo en cuenta donde se publica.

Los impuestos ocasionan a los individuos pérdidas de bienestar cuyo valor monetario es superior a los ingresos públicos que generan. Esto significa que aun cuando cada individuo recibiera del Estado la misma cantidad que le paga a través de sus impuestos, su bienestar se habría deteriorado en el proceso.

Primera traca.

La raíz de dichos costes reside en las distorsiones que los impuestos engendran sobre el sistema de precios. Los impuestos merman la remuneración que obtienen los individuos por la venta de sus servicios productivos o suben los precios que han de pagar por los bienes y servicios que consumen, induciendo así menores niveles de producción y empleo de los recursos productivos.

Ole

Empezando por el IRPF, se ha de recalcar que los ligeros recortes de tipos efectuados no han supuesto una reducción del esfuerzo fiscal real de la mayoría de los contribuyentes debido a la insuficiente compensación del impacto de la inflación sobre las correspondientes bases imponibles. Sería especialmente conveniente ampliar el nivel de renta exento de tributación y disminuir significativamente el tipo máximo. Los tipos efectivos del impuesto de sociedades, por otra parte, se sitúan entre los más elevados de la UE, incluso después de la reciente reducción de los mismos. Por razones que se exponen más adelante, una rebaja notable de estos tipos estaría especialmente justificada.

Mas madera

Las cotizaciones a la Seguridad Social constituyen un impuesto sobre el empleo y su elevado nivel no es ajeno a las relativamente altas cifras de paro que padecemos y las bajas tasas de actividad y empleo de los jóvenes y las mujeres, fenómenos todos estos que indudablemente están también provocados por otros factores como el salario mínimo y la estructura del subsidio de desempleo. La reducción de este impuesto se enfrenta a dos obstáculos. Primero, la ilusión fiscal consistente en creer que el sujeto legal que paga el impuesto (la empresa, casi en su totalidad) es el que soporta íntegramente su carga, ignorando la traslación de la misma a los trabajadores a través de menores salarios o menores niveles de empleo. Segundo, el sistema de reparto que regula nuestras pensiones, según el cual dicho impuesto genera derechos de pensión. Este último obstáculo se podría superar si los recortes de las cotizaciones se combinan con medidas encaminadas a reforzar los mecanismos contributivos de nuestro sistema de pensiones.

Mas claro agua

Los impuestos los soportan en última instancia las personas, no las empresas. La carga del impuesto de sociedades se distribuye entre los propietarios del capital, los consumidores y los trabajadores. El desplazamiento de la carga hacia los trabajadores se produce porque cuanto mayor es el impuesto sobre el beneficio, menor es la inversión empresarial, y por lo tanto menos crece la dotación de capital por trabajador, el determinante fundamental de la productividad y los salarios reales. La globalización ha acentuado la carga del impuesto que soportan los trabajadores. Así lo corroboran estudios recientes que muestran contundentemente cómo los países con mayores tipos del impuesto de sociedades son los que tienden a registrar menores ritmos de crecimiento de la inversión y de los salarios reales.

Amen