domingo, julio 05, 2009

No aprenden

Un articulo hoy en EL PAIS donde se pone en evidencia que el tan cacareado estado del bienestar del que disfrutamos no da abasto ahogado en la burocracia y la incompetencia, y que son las organizaciones de caridad privadas (muchas veces catolicas) las que estan realizando una labor infinitamente mejor y mas eficaz.

La conclusion para el periodista y para Vicenç Navarro, aka el chupacabras, y citado profusamente en el articulo es aumentar en 74.000 millones de euros el gasto social publico.

Lo cual es para cagarse, ya que a partir de articulo lo que cualquier persona no neo-intervencionista salvaje deduciria es que antes de dar 74.000 millones al sector publico lo que habira es que darle a la organizaciones privadas de caridad TODO lo que se esta desperdiciando ahora en un sector publico ineficiente que seguro que lo usarian mejor.

Obvio al leer el contenido del articulo

Primeras horas en una de las 468 oficinas de Cáritas en la diócesis de Madrid. Acaba de entrar una muchacha. Tiene 28 años, pero aparenta menos. Llega con dos chiquillos. Vive en la barriada de Carabanchel y acaba de quedarse sin casa. Tampoco tiene trabajo. Y ha perdido, además, al padre de sus hijos. Se ha marchado. Nada, no tiene nada. La mujer parece asustada, como un perrito apaleado. Ha acudido antes a las puertas del Estado. En realidad, llega a Cáritas remitida por los servicios sociales municipales. Es evidente que tiene derecho a una atención urgente, de emergencia, por parte de la Administración autonómica o municipal (una vivienda de integración, la renta social básica, el llamado salario social, etcétera), pero los servicios públicos están saturados. Ahora mismo, tardan meses -un mínimo de dos, a veces más de cinco meses- en tramitar esas ayudas, así que la propia trabajadora social ha tomado la decisión de remitir el caso a Cáritas.

La situación se repite miles de veces en toda España. "Es el pan nuestro de cada día", lamenta Carmelo Corada, de Cáritas Bilbao. "Nosotros llegamos a donde podemos, pero no podemos con todo", añade. La mayoría de las veces, el problema no es el dinero, sino la burocracia. "Esas personas tienen derecho a las ayudas oficiales, que terminan cobrando. Pero la administración tarda meses en dar una respuesta, así que nos piden que, mientras tanto, solucionemos la emergencia y adelantemos el dinero. Hemos pedido a la Administración que busque las respuestas adecuadas. No puede funcionar ahora con los mismos medios y los mismos esquemas", sentencia Corada.

"Los trámites de las ayudas públicas para estos casos de emergencia (también para las tramitaciones ordinarias) son desesperantes. A veces, la persona en apuros debe esperar un mes para ser escuchada (lo llaman "cita previa"), y otros tres o cuatro meses (ahora, incluso más), hasta que la burocracia toma una determinación, casi siempre favorable. Pero hay que comer cada día, o hay que pagar el alquiler, así que acuden a nosotros, que podemos decidir en cada comento. A veces son las propias trabajadoras sociales del Ayuntamiento las que nos llaman con la recomendación. Es verdad que lo normal es que nos repongan ese dinero, pero el problema no debe resolverse así. Cuando llegan a nosotros, esas personas están enfadadas por tanto vete allí o vete allá. Están angustiadas y se enfadan. Es normal. Los trámites administrativos deben cumplirse bien, pero no puede ser que se prolonguen durante tanto tiempo", lamenta el dirigente de Cáritas Bilbao.